sábado, 8 de enero de 2011

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mejor Minificción 2010 ( Concurso Minificciones en cadena)

Estafado - Diego Ariel Vega

Para practicar vudú opté por aprender el método a distancia pero fui completamente engañado. Mis acérrimos rivales resultan completamente revitalizados por los efectos saludables de mi beneficiosa acupuntura involuntaria

miércoles, 10 de noviembre de 2010

FINALISTAS 2010 CONCURSO MINIFICCIONES EN CADENA

Sfumatto III - Danik Lammá

Una sonrisa se dibujó en su rostro, satisfactoria, cómo con cada obra que daba por concluida. Sólo que, para Leonardo, “Autorretrato” fue más fácil que “La Gioconda”. No tenía que afeitarse la cara.

Fraude a las almas - Guillermo Escribano

No tenía que afeitarse la cara o el negocio se iba al traste. Con las largas barbas se hacía pasar por Caronte y cobraba una moneda a las almas de los muertos para darles un paseíto por la laguna Estigia. Luego los dejaba vagando por la misma orilla, entre ruegos y lamentos, con las almas de los que no habían sido enterrados.


Cabezas trofeo - Leo Mercado

Las almas de los que no habían sido enterrados podrían salírseles por la boca o las cuencas de los ojos. Por eso, cada cabeza trofeo soportaba su silencio con la boca cosida, y su ceguera con un par de piedras planas encastradas en los ojos.

Deseo ciego - María Pía Danielsen

Un par de piedras planas encastradas en los ojos son las que me impiden ver, esas que colocaste con precisión de relojero suizo. No fueron tus manos, no. Han sido tus labios de besos extraños, tu lengua de chicle y tu olor a hierba mojada. Sin preguntas, porque huelen a sal, me intuyo vencido. El par de ojos planos encastrados en tu rostro de medusa y piedra atraparon mi deseo sumiéndolo en tu cuerpo, mi sepulcro a perpetuidad.


Pompas de jabón - Guillermo Escribano

Mi sepulcro a perpetuidad, os preguntáis, amada mía. Habéis de saber que cuando fui arrojado por la borda de aquel bergantín me dije a mí mismo que el océano lo sería. Quién iba a pensar que mi cadáver, engullido por aquel monstruo, luego arponeado, troceado y hervido en un ballenero se convertiría en jabón: ése que ha recorrido cada rincón de vuestro cuerpo y que ahora sujetáis entre vuestras dos manos, haciendo pompas con un leve soplido, abandonando la duda a la suave brisa

Sobrevivir - Isabel González

Abandonando la duda a la suave brisa, intentan dormirse. No es fácil: el pasado les ha expoliado, el presente ruge en sus estómagos y el mañana les espera con las manos vacías.

El robo - Dulce García Lemos

El mañana les espera con las manos vacías. En el furgón que les lleva a la cárcel, se miran de reojo y callan. Saben que uno de ellos es un chivato; la policía los esperaba cuando salieron de la joyería cargados con el botín. Un frenazo los hace inclinarse hacia delante y, al poco, un poli abre la puerta trasera y les hace señas para que bajen. Tú no, le ordena al rubio. Los compañeros lo miran y escupen al suelo. ¡Estás muerto, cabrón!, grita el gitano. El poli lo amenaza con la porra y lo mete a empujones en la cárcel. Te has ganado el ascenso, le dice al oído en una de las arremetidas.


Roles - Diego Ariel Vega

Le dice al oído en una de las arremetidas: “vos quedate tranquilo. Baja un cambio que hoy yo me ocupo de todo”. Y así, con los nervios a pleno, respirando profundo se lanzan al escenario para enfrentarse con el público presente.
Sabían que era el show más importante de sus vidas. Sus carreras dependían de ese evento. El imponente teatro se encontraba repleto. Los críticos más renombrados estaban presentes. La audiencia electrificaba el aire, expectante.
Y casi como en un sueño, la función perfecta. Fluyó en armonía, en un mágico crescendo hasta romper en delirio final. Una ovación explosiva con sabor a batalla ganada que auguraba buenos tiempos. El éxito llamaba a la puerta.
Sin embargo, tras la emotiva caída de un telón primoroso, sale raudo el ventrílocuo a refugiarse en su camarín con una sonrisa forzada dibujada en su rostro; algo cabizbajo, meditando su reciente desempeño.
Por primera vez en su carrera, había cedido. Por primera vez, había aceptado cumplir el rol del muñeco

Ultima voluntad - Belén Lorenzo

Había aceptado cumplir el rol del muñeco, movido por una visión poética del suicidio. Con esa convicción fue clavando agujas en su propio cuerpo, mirando de reojo, entre perplejo y complacido, cómo se retorcía una pequeña réplica de sí mismo realizada para practicar vudú.

sábado, 23 de octubre de 2010

La sonrisa de Estrella

de Txema Anguera

En el sereno gesto de esa sonrisa,cabe todo, lo que usted quiera imaginarse. Olor a jazmín, el arco iris, un paseo por Granada,la voz de María Callas, la pluma de Neruda, el David de Miguel Ángel, media libra de ternura. La cocina de Adriá, un tango de Gardel, el perfil de Ava Gadner, la magia del firmamento,un acantilado escocés, la sombra del viento. Y da miedo, mucho miedo.

sábado, 9 de octubre de 2010

Cadáver Exquisito

El siguiente trabajo es el resultado de un simil juego on line del antiguo cadáver exquisito. Los autores figuran en orden de aparición. Las voces corresponden a los mismos:

Johann Arroyo - Leo Mercado - Graciela Noemí - Eloisa Echeverría - María Gonzalez - Claudia Sánchez - Amelia Prieto - Eduardo Cortese - Carolina Fernández


Sentado, otro lunes, en este recoveco que a fuerza de derrames de conciencia ha tomado mi forma, escucho un hedor y también lo huelo; este defecto incierto, provocado por la lastimosa regularidad de las chismosas arpías de la otra oficina, ha dado en mi memoria, la entrenó para la repulsión continua, hedor nauseabundo, cuero bajo la lluvia, chassc de piel grasosa, traslación y tufo unidos, nada me queda libre en el recoveco, y vuelve chassc chassc, su reojo huele peor, y aún no soy pasajero del autobús que tomaré tarde.

Pero que, a fuerza de contrariedades, reafirmará esa dulzura punzante que me maniobra el metatarso (aquello que ignoro si no fuera por el advenimiento preciso de tu risa desbocada), y que yo procuro compartir con mis compañeros de usanza del colectivo, a fuerza de besos que no doy, de abrazos que no tengo, de iras que me engullo y me guardo para mí mismo; a fuerza de un tendón inflamado en mi mano este, que no acaricia tu cara, pero que la dibuja tenuemente en el vaho de la ventanilla.

Del tren que se marcha llevándote. Me guardo las lágrimas para que nos las veas. Las ganas de irme contigo….y las ganas de irme contigo. Esperaré a que vuelvas con el corazón oprimido por la melancolía.

De verdad espero que seas capaz de decirle lo que sientes. Que no te acobardes al ver su rostro o al escuchar su voz. No mereces la mezquina vida que te brinda. Te usa y abusa. Aquí tienes mi amor y protección para acompañarte el resto que nos queda de vida. No tengas miedo. Sé valiente. Busca el instante pero hazlo pronto porque aún no te vas y ya te extraño. Cuídate. Mi vida no tendría sentido si tú no existieras. Tú eres brillante. No dejes que él te apague.

Cómo hago si me encuentro hoy en esta telaraña que me consume y que me atrapa, no se como escaparme, si tejió sus redes y se fue cubriendo de oscuridad esta luz que ya no es, pero sin él… por eso parto no se si hacia olvido o la esperanza de un sueño nuevo, sabrás comprender hoy esta ausencia que es presencia, no me busques, no me llames… no me ames. Aunque quiera verme no le digas donde estoy. Yo se que llorará su alma y no se… si me atrevo a partir.

Así terminaba su carta. No dejaba lugar a dudas: finalmente se había ido. La última vez que la ví se despedía disimuladamente de su hijo. Ni las preguntas del niño ni mis súplicas lograron detenerla. Me prometió que cuando volviera la encontraríamos renovada, que sería otra, pero nunca imaginé que fuera de esta manera.

Los tres años que pasó alejada de nosotros los dedicó a su transformación. En lugar de cumplir años, pareció que había vendido su alma al diablo, además de jovial se la veía más joven. Su enamoramiento de aquel bohemio le cambió el rumbo de su vida y ahora escribía sobre el amor y la pasión. Se sentía viva y eso lo manifestaba en cada línea que escribía... por fin, después de años de búsqueda había encontrado lo que tanto había anhelado, su ego y su alter ego eran felices.

Pero más allá de lo mucho que la hacía feliz todo lo que de aquel hombre viniera, sabía que debía aferrarse a la vida, mirar su interior, salir adelante, para no volver a ser el cadáver exquisito de tanta envidia.

Hoy lo comprendo, tal vez la culpa fue mía, tal vez fuimos cobardes. Me gustaría tanto que volvieras, aunque sé que ahora estás mejor. Te ruego compasión, te suplico que me lleves con vos, vuelvo a pedirte, como lo hice cada noche durante los tres años que estuviste en coma, perdón.. Necesito que me entiendas. Esta tarde cargo una pistola en mi bolsillo, y frente a tu tumba imploro a Dios una segunda oportunidad.

Dieta

de Eloisa Echeverría

Vivo haciendo dietas. Todas las semanas, los meses, los años. No tengo claro cuando la comencé. Sólo sé que vivo en dietas.
Los domingos me doy licencia para comer lo que quiera. Me lleno de comida todo el día. Amo el día domingo. Me lo dedico a mí y a comer. Amo comer. Pero hay meses que los domingos se alargan. Me levanto y sigue siendo domingo en mi cabeza y pasan las semanas, los años sin lograr detener los domingos…vivo en dieta y muero de obesa.

sábado, 21 de agosto de 2010

Majaderías

de Claudia Sánchez

Mi sepulcro a perpetuidad, donde me has eternizado en el escarnio, engalana hoy estas paredes. De nada sirvió que trataras de enmendar tu desatino recreándome con este vestido insignificante. Debiste haber quemado tu primera obra para poder redimirte. Por eso tu alma, igual que la mía, está condenada a vagar por los pasillos solemnes de este museo, rogando que el fuego, en cualquier momento, logre finalmente liberarnos.

jueves, 17 de junio de 2010

Coincidencia

de Leo Mercado

La muchacha ocupa el rincón que da a la puerta de la calle Urquiza. El muchacho el opuesto de Florida. Ambos se miran, se piensan. Y hay un instante, pequeño, diminuto, que los dos ignorarán siempre, en el que el amor (el verdadero amor) es posible. Y sucede justo antes de que los dos vuelvan a ser el solitario abogado repleto de papeles que camina solo por la recova en un día de lluvia, y la profesora de literatura francesa que piensa que el mundo es una extensión del tiempo perdido de Proust, mientras estira el brazo para tomar un taxi

domingo, 18 de abril de 2010

Las razones

de Guillermo Iglesias
Ojo! Uno no sólo quiere que lo amen, quiere que lo amen por razones que no sean equivocadas ¿Cómo me venís a querer porque soy bueno y tengoojos azules? ¡Quiero ser malo y que me quieras en la oscuridad!Veamos: la culpa la tiene mi mamá – que para eso está(estuvo)- y seguramente me quería por todo, pero elegía. Hasta crear sin proponérselo un complejo sistema de razones. Sistema de razones que uno se lleva puesto y exhibe cuando quiere ser querido. O sea, siempre. Y ahí sale uno como un pelotudo a
tener ojos azules y estar bien peinado, a decir muchas gracias y faltaría más después de usté (d)Y es cierto: después de usted, faltaría más. Faltaría alguien que se abra camino hasta esto que realmente soy (y que vaya uno a saber).Una vez estuve hablándole de Borges a una poetiza (¡madre de Dios!) Era una poetiza de hermosas tetas y anteojos -fórmula que siempre me pudo- así que yo dale: Que Borges esto, que Borges lo otro y que “Limites”.”De estas calles que ahondan el poniente- Una habrá, no se cual, que he recorrido”.Algo más tarde, mientras nos vestíamos, me dijo que le había gustado de mí, la forma en que tomaba el pocillo con las dos manos “como protegiéndolo”. Minga con mi disertación sobre este muchacho Borges y todo eso.Ese día me di cuenta, (no sé bien de qué). Pero me di cuenta..

Que llueva

de Isabel Gonzalez

La de los días de lluvia era diferente, mimetizaba con la suya, no era una tristeza solitaria. La de los días de sol era mucho más dolorosa, desgarradora su ausencia, hiriente su distancia, absolutamente muerta su mirada. Salió a la calle, sin paraguas, nadie podría distinguir entre la lluvia y las lágrimas.